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Violencia de género en Bolivia: las señales que preceden al golpe y cómo denunciar

Bajada: Una abogada, una psicóloga y una sobreviviente explican cómo identificar el control y los celos antes de que escalen. En 2025 se registraron más de 44.000 denuncias, pero 8 de cada 10 mujeres no denuncian.

Por: Gabriela Belén Alquez Titto

En Bolivia, 8 de cada 10 mujeres que sufren violencia nunca llegan a denunciarla, según la Defensoría del Pueblo. La violencia de género no siempre empieza con un golpe: empieza con celos disfrazados de amor, con la revisión del celular, con prohibiciones que se hacen pasar por cuidado.

La abogada Jesyca Wara Condori Tito y la psicóloga Camila Nayrevi Gonzales Machaca explican, junto al testimonio de una sobreviviente (la Señora M., de 56 años), cómo reconocer esas señales a tiempo.

La violencia que no deja marcas

La abogada Condori advierte que el problema central es que las jóvenes no identifican la violencia hasta que ya es física. "La violencia psicológica, las amenazas, no se pueden probar en tu cara, no se pueden ver, están en el corazón", explica.

Según el informe de la Defensoría del Pueblo, en 2025 se registraron más de 44.000 denuncias por violencia de género en el país. Sin embargo, la cifra negra indica que 8 de cada 10 mujeres no denuncian. Para Condori, la razón principal no es solo el miedo, sino el trato institucional: "Las mismas víctimas reciben un trato hostil por los funcionarios. Les dicen: 'Eso no es violencia, eso no puedes denunciar, tienes que probar'".

Condori también alerta sobre la "violencia vicaria": "Son los daños y amenazas hacia los hijos o seres queridos para causar sufrimiento a la víctima. El victimario no ejerce la violencia directamente contra ella, sino a través de sus familiares".

El ciclo que atrapa a las jóvenes

La psicóloga Camila Gonzales explica que la violencia psicológica es la que más daño causa. "La normalizamos porque pensamos que puede ser disfrazada por bromas o chistes", señala. Gonzales describe el ciclo en cuatro etapas: crítica, desprecio, defensiva y costumbre.

La especialista también diferencia los celos del control. "Los celos tienen una función, nos avisan de una inseguridad. Pero el control ya va más allá: empieza con '¿con quién estás hablando?', 'pásame ubicación', y termina controlando la vestimenta, hasta que tu mundo sea tu pareja".

"Me venía a vigilar": la historia de la señora M.

La señora M., de 56 años y madre de cuatro hijos, relata cómo vivió la violencia normalizada. "Para mí la alarma fue los celos. Mi esposo tenía celos muy intensos, yo trabajaba en una fábrica y me venía a vigilar", afirma.

Durante años pensó que esos celos eran amor. "Me quería, por eso sentía celos. Ahora que soy vieja me doy cuenta de que eso no era amor, sino una obsesión. Quería sentirse dueño de mí".

El límite llegó cuando su esposo intentó golpear a sus hijos. "Mis hijos debajo de la mesa veían cómo me golpeaba, me rompió los músculos de los muslos. Me hundió la nariz y quiso quemarnos vivos con gas a mis hijos y a mí. Ese fue mi límite para denunciar", recuerda.

Cuando acudió a denunciar a Sartasim Warmi y luego a un juez de familia, se encontró con otra barrera: "El juez me dijo: 'Que no me separe'". Desde entonces, aunque no le golpea, el maltrato económico y psicológico continúa. "Ya tengo 56 años y no conozco el sueldo de mi marido", dice.

Para ella, la lección es clara: "Amarnos a nosotros mismos. Si nos amamos, no caeríamos en esas cosas".

Las herramientas legales que sí existen

La abogada Condori explica que la Ley 348 brinda mecanismos de protección incluso antes de que exista violencia física. "Existe el mecanismo de solicitar amplias garantías ante la FELCC. Es una nota que tú puedes hacer, no necesitas abogado. Con tu fotocopia de carnet y 30 bolivianos, se emite un acta donde ambas partes se comprometen a no dirigirse la palabra ni intimidarse", detalla.

Si el agresor vuelve a intimidar, "la policía actúa con acción directa. Se abre una denuncia y se abre un caso por violencia psicológica o física". Condori aclara que, una vez iniciada una denuncia, esta no se puede retirar. "La Ley 348 prohíbe conciliar o desistir. El proceso sigue de oficio", advierte.

El ciclo que se puede romper

La psicóloga Gonzales señala que el ciclo solo se rompe cuando se trabaja con ambas partes: la víctima y el agresor. Para las familias y amigos, recomienda no juzgar. "Comentarios como '¿por qué sigues ahí?' o 'te lo dije' lo único que hacen es que la persona no tenga confianza en sus amistades. Lo que se puede hacer es escuchar, comprender y ayudar".

Gonzales también advierte que los recursos psicológicos gratuitos del Estado no siempre funcionan por falta de continuidad y por el estigma que rodea a la terapia.

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¿Dónde denunciar y pedir ayuda?

  • Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV): Línea gratuita 800 140 348 (atención 24/7).
  • Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen ( FELCC): Para solicitar "Garantías Personales" (no necesitas abogado, solo tu carnet y 30 Bs).
  • Servicio Legal Integral Municipal (SLIM): Atención legal y psicológica gratuita en tu municipio.
  • Defensoría de la Mujer: Orientación y acompañamiento.

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