Algoritmo de la infelicidad: ¿Por qué las redes nos están enfermando?

Margarita Cusi, psicóloga:
El scroll infinito, la comparación constante y el miedo a quedarse fuera están llevando a los jóvenes a la ansiedad social y el aislamiento. Una psicóloga forense desglosa cómo el diseño de las plataformas nos manipula y ofrece claves para proteger la salud mental.
Por: Jhon Maicol Quisbert Pérez
Margarita Cusi es psicóloga con maestría en Psicoterapia Gestáltica y Psicología Jurídica y Forense, con formación en Criminología y Perfilación Criminal. Su experiencia en psicoterapia, intervención psicosocial y docencia universitaria la ha llevado a atender a personas en riesgo psicosocial y en contextos penitenciarios. En esta entrevista con Prensa Activa Juvenil, aborda por qué las redes sociales nos están enfermando y cómo afectan a adolescentes y jóvenes. Advierte que el scroll infinito, el FOMO y la comparación constante dañan la autoestima y las relaciones presenciales, pero también propone salidas: autoconocimiento, ejemplo adulto y contacto real.
Mecanismos de manipulación y vulnerabilidad adolescente
P: ¿Qué es exactamente un algoritmo de recomendación y cómo decide qué contenido mostrarle a un adolescente?
R: Son sistemas que analizan nuestro comportamiento digital: gustos, preferencias y búsquedas en redes sociales e internet. Por el tiempo que permanecemos en ciertos espacios, generan recomendaciones. Es algo que vamos predisponiendo con nuestro propio comportamiento digital.
P: ¿Qué estrategias usan las redes sociales para mantenernos conectados?
R: Nuestro tiempo de atención es limitado, pero para las plataformas es extremadamente valioso. El scroll infinito, las reproducciones automáticas y los videos cortos generan una escalera por la que subimos y bajamos en las pantallas. En adolescentes que están definiendo su identidad, esto es perjudicial: no descansan bien, tienen mal rendimiento y sufren agotamiento cognitivo por sobrecarga de información. Todo debe ser limitado para no saturar la mente. Los seres humanos sentimos, pensamos y necesitamos descanso.
P: ¿Por qué el cerebro adolescente es especialmente vulnerable a estas recompensas?
R: Es totalmente vulnerable. En la adolescencia definimos identidad y personalidad, y damos importancia central a la interacción social. Al buscar pertenencia grupal, requieren afirmación social. Por eso se ven definidos por likes, comentarios y respuestas de sus seguidores. Esa búsqueda puede derivar en competencias virtuales de riesgo o en trastornos alimenticios al seguir páginas de "cuerpos perfectos" saturadas de filtros.
P: ¿Cómo influye el FOMO (miedo a quedarse fuera) en la ansiedad y la necesidad de estar siempre conectados?
R: Influye directamente en la dificultad para interactuar de forma presencial. El comportamiento actual está digitalizado. Genera ansiedad social. Los jóvenes se acostumbran a interactuar solo virtualmente; si se interrumpe la conexión o la familia limita el Wi-Fi, pueden entrar en crisis. Se pierde el contacto real y se desvincula el núcleo familiar. Es decir, se pierde el contacto real y se desvincula el núcleo familiar.
Uso problemático, delitos digitales y señales de alerta
P: ¿Cuál es la diferencia entre un uso normal y un uso problemático de las redes?
R: El uso problemático se reconoce cuando la persona está distanciada de su realidad y de su autoimagen, usando filtros que crean una representación falsa de su rostro o su cuerpo. El criterio decisivo es la funcionalidad. Uso funcional es usar la tecnología para trabajo o estudio. Uso problemático es cuando se pierde esa funcionalidad, se abandona a la familia, se destruyen relaciones reales y se muestra una fachada falsa.
P: ¿Cómo afectan psicológicamente el ciberacoso, el grooming o la sextorsión?
R: Son conductas delictivas graves. El ciberacoso afecta la autoestima y el desempeño. El grooming es cuando un adulto se aprovecha sexualmente de un menor mediante engaño virtual, afectando su desarrollo psicosexual. La sextorsión es chantaje con fotos íntimas, provocando aislamiento, vergüenza y miedo. Además del daño a las víctimas, conllevan consecuencias penales para los agresores.
P: ¿Qué señales deben alertar a padres y educadores?
R: Cambios bruscos de ánimo, aislamiento, pérdida drástica de peso, ojeras, bajo rendimiento académico o uso del celular en clases. También miedos inexplicables y falta de confianza para hablar, que indican extorsión o ciberacoso bajo amenazas. Revisar el historial o activar controles parentales no es invasivo, es protección y prevención.
Prevención, familia e inteligencia artificial
P: ¿Qué estrategias pueden usar los padres sin caer en prohibiciones contraproducentes?
R: Lo más sabio es educar con el ejemplo y priorizar la relación presencial. No podemos exigir que un hijo deje el celular si nosotros pasamos el tiempo en redes. En psicoterapia decimos que "el contacto es lo que sana": escuchar de verdad y fortalecer el vínculo familiar. Las unidades educativas deben tener protocolos claros y orientar a guardar capturas como respaldo.
P: Respecto a la inteligencia artificial, ¿qué impacto tiene en nuestra capacidad de relacionarnos?
R: Puede facilitar el trabajo si se usa con responsabilidad, pero está coartando nuestra capacidad de respuesta reflexiva. En una terapia de pareja, la novia le escribió a su pareja llamándolo "ruin". En lugar de preguntarle directamente, él le tomó captura y le preguntó a ChatGPT: "¿Qué significa este mensaje?". Eso demuestra la alteración de nuestras relaciones. Debemos pensar desde nuestra propia experiencia.
P: Finalmente, ¿qué mensaje les daría a los adolescentes que sienten que las redes afectan su salud mental?
R: Les diría que promuevan su autoconocimiento, se descubran, se acepten y se valoren como son. Que no se dejen influenciar por imágenes de influencers aparentemente "perfectos" pero falsos. El fin de la vida es ser felices, interactuar de verdad y construir una autoimagen auténtica, sin encadenarnos a estándares de plástico o inalcanzables.



